Sep 15

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México 2010.

200 años de Independencia, 100 de Revolución.

800 fotógrafos, durante 24 horas, en una ciudad, para hacer una película...

Sinopsis

La ciudad de México: cuerpo de enmarañadas formas, ídolo sin edad, gran protagonista de este filme. Monstruo de la postmodernidad, madre de millones, realidad palpable, fantasía emergente a cada instante. Nuestra Señora de     Concreto, una película que va hasta las entrañas mismas de la ciudad de México, tan adolescente y anciana, tan   cosmopolita y mística.

A pesar de las profundas paradojas de nuestra realidad, el 15 de septiembre, para la conmemoración del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, especialmente en la capital se realizó un delirio ornamental, un relooking express con un derroche absurdo y desmedido que, apoyado por los mass media, invitaba delirantemente a festejar.

En tal contexto, el 15 de septiembre, fecha catártica única e irrepetible, fue el momento ideal para preguntarnos otra vez cuál sigue siendo el raro  y mágico encanto de esta urbe, una de las grandes babeles del planeta: paraíso de las paradojas, infierno de las soluciones, hogar de adoración y odio, hidra de mil cabezas… Ciudad de México, “ombligo del mundo” para los aztecas, sitio de peregrinaje milenario, fortaleza mítica que nos asegura que se mantendrá de pie para que sigamos coexistiendo en el orden del caos.

¿Cómo vives hoy México?, ¿cómo te hace feliz?, ¿cómo te duele?. Con esas preguntas como premisas, el 15 de septiembre, durante sólo 24 horas, desplegamos en toda la urbe a más de 800 fotógrafos, el arte cinematográfico en sus más diversas formas capturó los rostros de la ciudad y su gente, procurando dejarnos ver la fascinación y el         desencanto de nuestra existencia en la cotidianeidad de asfalto. Nuestra Señora de Concreto se convirtió en un pulpo de múltiples brazos y ojos, así, pudimos llegar a lugares insospechados para traer las instantáneas de la “misteriosa encantadora”, algo que de otra manera, prácticamente sería imposible.

Una sinfonía audiovisual a partir de una representación única, una película bajo la batuta del cineasta Francisco Vargas, director de El violín, uno de los filmes más significativos de las últimas décadas en México.

800 fotógrafos, un día, una ciudad, un director, una película personal enriquecida por la experiencia colectiva. Titánica, atrevida y, al mismo tiempo, sencilla y universal, porque guarda en imágenes un gajo de la memoria del mundo que hoy vivimos. Un filme que atrapa los secretos de la ciudad de México y muy pronto nos los dejará ver…

 

 

 
Descubrelos!!! (de nuevo ¬_¬...)